Me levanto de la cama y tardo unos segundos en acordarme lo que pasó ayer y en saber donde estoy. Me preparo y salgo de la habitación. Llego a la cafetería del hostal y ahí se encuentra el chico de ayer. Hoy lleva una camiseta blanca un poco floja, unos pantalones y unos zapatos normales y corrientes. Está hablando con el dueño del hostal en la barra, ¡oh no, me acaba de ver! ¿Se habrá dado cuenta de que le estaba mirando?
-Buenos días. - Le devuelvo el saludo. - Ven, sentémonos en esta mesa, tenemos que hablar. - ¿Qué habrá pasado? ¿Hice algo mal? Me siento enfrente de él. Tiene una mirada demasiado seria, estoy empezando a ponerme nerviosa.
- Bien, aquí va la cuestión. Llevamos dos días siendo amigos y aún no me has dicho tu nombre - Uf qué susto, pensaba que era cualquier otra cosa menos eso. Le veo una media sonrisa en la boca, será... Aunque a mí se me escapa otra sonrisa.
- Soy Lauren, encantada de conocerte.
- Yo soy Keith. No me lo puedo creer.
- ¿Y ahora que pasa? ¿Me vas a volver a dar otro susto?
- Que va; sólo me sorprendió el haberte sacado una sonrisa. - Me quedé paralizada, no me acuerdo de la última vez que me sacaron una sonrisa.
- ¿Estás bien?
- Sí, tranquilo. Solo estaba pensando.
-De acuerdo. Bueno, ahora te voy a enseñar el pueblo.
- Vale.
Me enseñó todo el pueblo, no se si me acordaré de tantos lugares. Pensé que era un pueblo pequeño
Hasta que llegó a una casa enorme.
-Esta es mi casa.
- ¡Un momento! ¡No me has dicho que eras el príncipe!
- ¿Habría alguna diferencia?
- No, pero...
- Entonces ya está.
- Pero...
- Shhh. - Me pone un dedo en la boca para callarme, noto que me estoy poniendo roja, nuestras caras están a centímetros. Se aparta, me coge de la mano y seguimos paseando. Estuvimos charlando de todo tipo de cosas para conocernos mejor durante el resto de la mañana.
- ¿Estás casada? - Esta pregunta me acaba de dejar patidifusa, ¿a qué viene ahora? No lo entiendo.
- ¿¡Qué!? ¿A qué viene esta pregunta? ¡Claro que no!
- Es que tu anillo se parece mucho al de una casada. - Me paro a mirar mi anillo. Está mas oscuro que de costumbre.
- Que raro...
- ¿Qué pasa?
- Mi anillo al principio era blanco y ahora es negro. No me fijé hasta ahora pero tranquilo, no estoy casada, o por lo menos no me acuerdo.
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