miércoles, 2 de octubre de 2013

CAPITULO 2

            Me levanto de la cama y tardo unos segundos en acordarme lo que pasó ayer y en saber donde estoy. Me preparo y salgo de la habitación. Llego a la cafetería del hostal y ahí se encuentra el chico de ayer. Hoy lleva una camiseta blanca un poco floja, unos pantalones y unos zapatos normales y corrientes. Está hablando con el dueño del hostal en la barra, ¡oh no, me acaba de ver! ¿Se habrá dado cuenta de que le estaba mirando?

-Buenos días. - Le devuelvo el saludo. - Ven, sentémonos en esta mesa, tenemos que hablar. - ¿Qué habrá pasado? ¿Hice algo mal? Me siento enfrente de él. Tiene una mirada demasiado seria, estoy empezando a ponerme nerviosa.

- Bien, aquí va la cuestión. Llevamos dos días siendo amigos y aún no me has dicho tu nombre - Uf qué susto, pensaba que era cualquier otra cosa menos eso. Le veo una media sonrisa en la boca, será... Aunque a mí se me escapa otra sonrisa.

- Soy Lauren, encantada de conocerte.

- Yo soy Keith. No me lo puedo creer.

- ¿Y ahora que pasa? ¿Me vas a volver a dar otro susto?

- Que va; sólo me sorprendió el haberte sacado una sonrisa. - Me quedé paralizada, no me acuerdo de la última vez que me sacaron una sonrisa.

- ¿Estás bien?

- Sí, tranquilo. Solo estaba pensando.

-De acuerdo. Bueno, ahora te voy a enseñar el pueblo.

- Vale.

      Me enseñó todo el pueblo, no se si me acordaré de tantos lugares. Pensé que era un pueblo pequeño
Hasta que llegó a una casa enorme.

-Esta es mi casa.

- ¡Un momento! ¡No me has dicho que eras el príncipe!

- ¿Habría alguna diferencia?

- No, pero...

- Entonces ya está.

- Pero...

- Shhh. - Me pone un dedo en la boca para callarme, noto que me estoy poniendo roja, nuestras caras están a centímetros. Se aparta, me coge de la mano y seguimos paseando. Estuvimos charlando de todo tipo de cosas para conocernos mejor durante el resto de la mañana.

- ¿Estás casada? - Esta pregunta me acaba de dejar patidifusa, ¿a qué viene ahora? No lo entiendo.

- ¿¡Qué!? ¿A qué viene esta pregunta? ¡Claro que no!

- Es que tu anillo se parece mucho al de una casada. - Me paro a mirar mi anillo. Está mas oscuro que de costumbre.

- Que raro...

- ¿Qué pasa?

- Mi anillo al principio era blanco y ahora es negro. No me fijé hasta ahora pero tranquilo, no estoy casada, o por lo menos no me acuerdo. 

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