jueves, 24 de octubre de 2013

CAPITULO 7

     Por fin se me va el mareo y se me aclara la vista. Estoy tumbada en el suelo con la tía mirándome tranquila y Keith muy preocupado.

- ¿Que viste? - Me pregunta la tia. ¿Pero cómo sabe que he visto algo? A lo mejor lee la mente. Me río para mis adentros.

- ¿Cómo sabes que vi algo? ¿Acaso lee la mente? - Pregunto solo por si acaso aunque como Keth se ríe disimuladamente.

- Por favor responde, es necesario saberlo.

- Está bien. Me vi a mí luchando con un chico.

- ¿Cómo era el chico?

- Era... un momento vengo ahora. - Me voy corriendo dejándolos extrañados. Llego a mi habitacion, ¿dónde estaba el dibujo? Revuelvo todo pero nada, quito unos libros y ayhi está, ¡al fin! Bajo corriendo lo más rapido que puedo y llego, cansada pero llego. Les enseño el dibujo.

- Es este. Cuando acabé el desayuno mi mano fue sola a dibujarlo.

- Cuando te vino el mareo antes de bajar las escaleras, ¿también le viste a el? - Me pregunta con un tono un poco molesto, pero tengo que decirle la verdad.

- Sí.

- ¿En qué posición os encontrabais en la visión? - La tía me ha encarcelado, ya no hay salida, tengo que decirselo. - Cogidos de la mano y yo apoyada en su hombro. - Keith abre mucho los ojos.

- Lo que me temía, seguramente era tu novio.

- ¿Pero cómo lo sabes? - Esta mujer me sorprende por momentos.

- Cuando te dan un anillo, siempre vas a ver a la persona más importante para ti de tu pasado.

- A lo mejor era mi hermano.

- ¿Acaso se te parece en algo?

- La verdad es que no.

- Si me disculpais voy a dar un paseo por el bosque, necesito tomar el aire.

- Keith... - Se está alejando demasiado así que corro tras el - ¡Espera! - Llegamos al bosque y nos estamos adentrando. - Keith por favor, ¡para! - No me hace caso. No me queda más remedio, lo agarro de la camisa. Se para y se gira. Su cara solo muestra dolor.

- Ya he tomado una decision, te tengo que olvidar.

- No, ¿por qué? Yo nisiquiera conozco a ese chico.

- Porque perdiste la memoria pero cuando la recuperes vas a volver a quererle

martes, 22 de octubre de 2013

CAPITULO 6

      El beso es, no puedo explicarlo, lo más maravilloso del mundo. Estaría todo el día así pero él se aparta y me sonríe, yo le sonrio, ¿por qué se apartaría?

- Tenemos que bajar, mi tía me dijo que no estuviera mucho tiempo aquí, que tenía que llevarte a junto suya.

- Ah vale, vamos. - Que alivio, pensaba que no le había gustado el beso.

        Me coge de la mano y salimos de la habitación cuando de repente siento un mareo. Entre todo el dolor puedo ver una imagen, dos personas están en la misma postura en la que estamos ahora keith y yo, una de las personas soy yo mientras que la otra, ¡es la de mi dibujo!

- ¿Estás bien? Lauren por favor responde.

- Sí, estoy bien.

- ¿Qué ha pasado?

- Sólo fue un mareo, no es nada. - No parece muy convencido pero lo deja pasar. Ahora sí nos ponemos en marcha.

    Veo a la tía apoyada en la pared del jardín trasero, allí casi nadie va.

- Hola, por fin, ¿por qué habeis tardado tanto?

- Es que me dio un mareo. - Abre los ojos de par en par.

- Bueno - Dijo volviendo a su forma normal. - Keith, quiero que enseñes a pelear a Lauren. - ¿Pelear? ¿He oido bien? No entiendo nada.

- ¿Pero qué pasa con lo de la memoria? Además, ella ya sabe pelear.

- Por favor Keith no repliques.

- De acuerdo, empezamos. ¿Qué arma te gusta más?

- No se, después del arco quizás la espada.

- Bien.Vengo ahora.

       Al cabo de un rato llega con una espada preciosa. Es azul turquesa con una empuñadura de oro, y grabado en el oro hay  una gran rosa.

- Toma, es la única que encontré.

- No puedo usarla es demasiado bonita y no quiero romperla.

- Tranquila, romper una espada no es tan fácil, las pelis mienten mucho.

    Cojo la espada y me pongo en la posición que me dice keith, ataco pero esto se me da muy mal, él no tarda en ponerme su espada en mi cuello y justo en ese momento, volvió a pasar, otro mareo pero esta vez pude verme luchando ágilmente con, otra vez el de mi dibujo, pero ¿quien es?

miércoles, 16 de octubre de 2013

CAPITULO 5

      El desayuno siguió en silencio. ¿Cómo se atreve alguien a quitarme mis recuerdos? Y ahora la cuestión más importante, ¿quién era yo antes del accidente? ¿Podré saberlo alguna vez?

      Me levanto de la silla y me voy a mi habitación.

- ¿A dónde vas?

- A mi habitación, necesito estar un tiempo sola.

- Pero...

- Déjala Keith. - Le corta agarrándolo del brazo. Doy media vuelta y me voy.

   Entro en la habitación y me siento en el escritorio. Cojo un papel, un lápiz y me pongo a dibujar. No sé qué dibujo, tampoco sabía que dibujaba tan bien, es como si el lápiz se moviera solo. Cuando me fijo bien  me quedo con la boca abierta, he dibujado a un chico, que ocupa todo el folio, un chico muy guapo con unos ojos rasgados y el pelo ondulado. Mi mano se va sola al color marrón y pinta el pelo, luego suelta el color y va hacia el verde y pinta sus ojos. Su mirada es como si me mirara con cariño y amor y una pequeña sonrisa se asoma entre sus labios. Asustada guardo el folio entre unos libros, ¿cómo es posible que dibujara a un chico tan decidida sin antes conocerlo? y si lo conociese, ¿quién es?

    Llaman a la puerta y el sonido de los goles me quita de mis pensamientos.

- ¿Quién es?

- Soy yo, Keith.

- Pasa, tú ya no tienes ni que pedir permiso.

    Entra por la puerta, coge una silla y se siente en frente mía.

- ¿A qué viene esa cara tan seria? Si supiera que te pondrías así no te lo decía, solo quería que lo supieras.

- Tú no tienes la culpa, es solo que no lo doy procesado. - Me abraza y me hundo en su pecho tranquilizándome con sus latidos.

- ¿Mejor?

- Sí, gracias. - Levanto la cabeza y ahí está él mirándome fijamente con una sonrisa tranquilizadora. Está tan cerca que no puedo evitarlo y mis labios se funden con los suyos en un beso.

miércoles, 9 de octubre de 2013

CAPÍTULO 4

    Estoy un poco asustada pero me atrevo a dar los pasos necesarios para bajar la escalera.

- Por favor Lauren, ven, hay una cosa muy importante que debes saber - Me dice Keith cuando me encuentro frente a ellos. ¿Qué está pasando? Ya sabía yo que quedarme en un pueblo era una mala idea.

- ¿Qué ocurre?

- Hay una cosa muy importante que necesitamos saber sobre ti.

- ¿El que?

- Tienes que contarnos todo lo que sepas sobre tu pasado y sobre ti misma, todo.

- ¿A qué viene esta pregunta?

- Es muy importante, por favor.

- De acuerdo. Yo soy Lauren, tengo 19 años, vivo en el bosque... - No me acuerdo de nada más, ¿cómo es posible?

- ¿Eso es todo lo que sabes?

- Sí... - Keith mira a su tía. Parece verdaderamente asustado, pero ¿por qué? ¿No es normal olvidarse de tu pasado? ¿Eso no le pasa a cualquiera? - ¿Qué ocurre? ¿Por qué os mirais así?

- Porque quien te dio ese anillo te ha borrado la memoria.

- ¡¡¡¡¿Qué?!!! ¿Cómo sabéis eso?

- Porque a mí tambien me dieron uno. - Dice la tía.

- Pero...

- Sé que estás confundida pero es verdad, hay unos anillos blancos que te absorben la memoria y cada vez que te olvidas de algo se va poniendo más negro hasta que se vuelve del tono mas negro que existe, se vuelve del color del vacío.

- ¿Y no hay forma de recuperar la memoria?

- Eso es lo estaba hablando con Keith despues de contarle lo del anillo. Creo que ya sé como pero no estoy segura. Para eso voy a necesitar tu máxima concentración y que recuerdes una única cosa. Para conseguirlo necesitarás la ayuda de Keith.

- ¿Qué tengo que recordar?

- No te lo voy a decir, cuando pase te darás cuenta.

- Pero...

- Ahora desayuna y deja que tu cerebro recopile estos datos. Admitir esto es algo muy duro y nada fácil.

lunes, 7 de octubre de 2013

CAPITULO 3

    Seguimos caminando en silencio, cada uno metido en sus propios pensamientos hasta que una niña viene corriendo y se lanza a los brazos de Keith.

- ¡Hola pequeñaja!

- ¡¡¡Hola keith!!! - Le da un fuerte beso en la mejilla y se dirige hacia mi. - ¿Quién es ella? ¡No me digas que es johana!¿Como es posible?

- Yo no soy Johanna.

- Claro que lo eres, ¿no te acuerdas de mí?

- Jenny, ella no es Johanna, es Lauren, una amiga mía.

- Esta vez no voy a picar Keith, siempre me andas gastando bromas. 

Refunfuñada se fue a junto su madre que estaba a pocos metros de nosotros. Cuando vio a su hija así, preguntó que pasaba. La niña me mira y abre los ojos como platos. Viene hacia aquí, ¿pero qué pasaba? ¿Por que le molestó tanto que fuera esa tal Johanna?

- Lo siento pero yo no soy Johanna.

- No vengo por eso, ya sé que no eres ella. Vengo por otra cosa, tu anillo.

- ¿Por el anillo? - Salta keith - ¿Solo te fijas en el anillo? Es un simple anillo.

- Keith, no es un simple anillo. ¿De qué color era antes el anillo?

- Blanco, ¿por qué?

- Oh no blanco y ahora está negro, no es posible, pobrecita, ¿por qué le habrán hecho eso?

- Lauren nos vamos, creo que mi tía te está asustando un poco. - Me agarra del brazo y me aleja de ella.

- Keith,espera, es importante. - Dijo gritando, pero él la ignoró y me siguió  llevando lejos.

- Lo siento por mi tía, no sabía que pasaría esto.

- Tranquilo, no importa.

- De acuerdo.

    Me acuesto en la cama y me pongo a pensar, ¿cómo sabía la tía de Keith que mi anillo era blanco? Es muy raro pero aún así me consigo quedar dormida.

~

   Al día siguiente me levanto y bajo a tomar el desayuno pero allí se encuentra ella, la tía de Keith. No parece tan loca como ayer pero aún así me pregunto si podrá responder a mis preguntas y que querrá.
    

miércoles, 2 de octubre de 2013

CAPITULO 2

            Me levanto de la cama y tardo unos segundos en acordarme lo que pasó ayer y en saber donde estoy. Me preparo y salgo de la habitación. Llego a la cafetería del hostal y ahí se encuentra el chico de ayer. Hoy lleva una camiseta blanca un poco floja, unos pantalones y unos zapatos normales y corrientes. Está hablando con el dueño del hostal en la barra, ¡oh no, me acaba de ver! ¿Se habrá dado cuenta de que le estaba mirando?

-Buenos días. - Le devuelvo el saludo. - Ven, sentémonos en esta mesa, tenemos que hablar. - ¿Qué habrá pasado? ¿Hice algo mal? Me siento enfrente de él. Tiene una mirada demasiado seria, estoy empezando a ponerme nerviosa.

- Bien, aquí va la cuestión. Llevamos dos días siendo amigos y aún no me has dicho tu nombre - Uf qué susto, pensaba que era cualquier otra cosa menos eso. Le veo una media sonrisa en la boca, será... Aunque a mí se me escapa otra sonrisa.

- Soy Lauren, encantada de conocerte.

- Yo soy Keith. No me lo puedo creer.

- ¿Y ahora que pasa? ¿Me vas a volver a dar otro susto?

- Que va; sólo me sorprendió el haberte sacado una sonrisa. - Me quedé paralizada, no me acuerdo de la última vez que me sacaron una sonrisa.

- ¿Estás bien?

- Sí, tranquilo. Solo estaba pensando.

-De acuerdo. Bueno, ahora te voy a enseñar el pueblo.

- Vale.

      Me enseñó todo el pueblo, no se si me acordaré de tantos lugares. Pensé que era un pueblo pequeño
Hasta que llegó a una casa enorme.

-Esta es mi casa.

- ¡Un momento! ¡No me has dicho que eras el príncipe!

- ¿Habría alguna diferencia?

- No, pero...

- Entonces ya está.

- Pero...

- Shhh. - Me pone un dedo en la boca para callarme, noto que me estoy poniendo roja, nuestras caras están a centímetros. Se aparta, me coge de la mano y seguimos paseando. Estuvimos charlando de todo tipo de cosas para conocernos mejor durante el resto de la mañana.

- ¿Estás casada? - Esta pregunta me acaba de dejar patidifusa, ¿a qué viene ahora? No lo entiendo.

- ¿¡Qué!? ¿A qué viene esta pregunta? ¡Claro que no!

- Es que tu anillo se parece mucho al de una casada. - Me paro a mirar mi anillo. Está mas oscuro que de costumbre.

- Que raro...

- ¿Qué pasa?

- Mi anillo al principio era blanco y ahora es negro. No me fijé hasta ahora pero tranquilo, no estoy casada, o por lo menos no me acuerdo.