domingo, 10 de noviembre de 2013

CAPITULO 9

- Pero si estoy casada, ¿dónde está el anillo de compromiso?

- Yo creo que tu anillo de compromiso es el anillo del olvido.

- Tienes razón Keith, pero lo más importante del sueño no es el anillo sino la sangre.

- ¿Cómo puede ser lo más importante?

- Creo que ya se por dónde está yendo tu tía, a lo mejor la razón de la sangre es lo que dio lugar a que me dieran el anillo.

- ¿Y si la sangre es del soldado?

- Keith, habrá que esperar al siguiente sueño para saberlo.

- Voy al hostal de nuevo, esto de que estoy casada es nuevo y tengo que centrarme. Intentaré descubrir algo más.

- Te acompaño.

    Llegamos arriba, me giro y le abrazo, él me responde apretándome ligeramente con esa decisión y firmeza que tiene.

- Tranquila, conseguirás superar esto, sé que lo harás. - Me besa, no se cuanto tiempo estuvimos besandonos y abrazandonos, aunque eso es lo que necesitaba, Keith, mucho Keith.

—Es mejor que vuelva, mi tía estará preocupada. - Asiento, me da un buenas noches, me besa en la frente y se va.

    No quiero dormir, no quiero volver a soñar y que me amargue lo que queda de día, aunque la verdad es que siento curiosidad pero da igual. Intento mantenerme despierta toda la noche pero es muy difícil, es como si el sueño te absorviera, como unos brazos negros que te atrapan y no te dejan salir. Estoy revelándome de este sueño, es horrible, pero cuando el momento se acaba llega la paz, en este caso, dormir.

    Veo al soldado salir de la casa con la espada manchada de sangre, luego negro, no aparece nada mas.

     Me despierto confundida, más confundida que del antiguo sueño aunque este fuera más corto. Ahora sé con certeza que alguien de la choza murió, mi «marido» o yo, pero si la muerta soy yo, ¿ahora mismo quién o qué soy?

viernes, 1 de noviembre de 2013

CAPÍTULO 8

- Eso nunca va a pasar porque yo ya quiero a alguien y recuperar la memoria no va a significar no quererte, sólo saber quién es ese chico y ya está. - Justo cuando acabo de hablar me besa como nunca antes lo había hecho. Ese beso contiene todos nuestros sentimientos más escondidos. Los dos necesitábamos esto, sentirse querido y como pasa en todas las películas y libros, que nada ni nadie nos pueda separar.
     Volvemos al anochecer, yo apoyada en su hombro. Al llegar a la habitacion me da las buenas noches y me meto en la cama. La noche fue tranquila y así fueron pasando las semanas.

Empiezo a desesperarme, ¿por qué no hay mareos? Tiene que haberlos para recuperar la memoria, pero nada, a la tía tampoco se le ocurre nada para que vuelvan, no sabemos que más intentar.

No puedo dormir.Sigo dandole vueltas en mi cabeza, intentar responder a mis preguntas sobre mi pasado. Como no voy a poder dormir cojo el dibujo, lo miro, ¿quién podría ser? Es como si mi cuerpo me empujase a saber más pero mi cabeza no puede. Al final el cansancio hace que cierre los ojos y caiga en un profundo sueño.

      Me encuentro corriendo y llego a un pueblo en el que veo a un chico y corro a sus brazos. Él se gira sorprendido pero al verme sonríe ampliamente y me besa. Dice algo que no logro entender muy bien pero hay unas palabras sueltas que sí que capto, casarte conmigo y yo digo si. Me tiende un anillo y luego le abrazo. Después de todo sí que estoy casada. Luego solo veo negro y cuando se empieza a ver mejor puedo distinguir a un policía a caballo que se dirige a mi casa. Después vuelve a verse negro pero con una mancha de sagre en el medio.

Oigo un ruido y me despierto, tengo que contárselo a Keith y la tía, tengo que saber lo que significa este sueño. Bajo las escaleras corriendo pero no están abajo, deben de estar en la casa de Keith, me da un poco de vergüenza pero armándome de valor decido ir hacia allí. Su casa es enorme, tal y como la recordaba. Llamo a la puerta y me abre Keith.

- Hola, ¿qué haces aquí? Pensaba que estabas durmiendo.

- Tengo que hablar contigo y con tu tia.

- De acuerdo pero, ¿pasó algo malo?

- No sé si es malo pero tenéis que saberlo y ayúdarme.

- Vale, siéntate, voy a buscar a mi tía. - Llegan y se sientan enfrente mía, les cuento mi sueño con sumo detalle.

- ¿Qué creéis que puede significar?

- Que tu supuesto marido te ha quitado la memoria y alguien resultó herido, eso está más que claro. - ¿¿¿¡¡¡¡QUE!!!???¿Como es posible que tu marido te quite la memoria?¿Por qué haría algo así? Y la sangre, ¿de quién sería?


jueves, 24 de octubre de 2013

CAPITULO 7

     Por fin se me va el mareo y se me aclara la vista. Estoy tumbada en el suelo con la tía mirándome tranquila y Keith muy preocupado.

- ¿Que viste? - Me pregunta la tia. ¿Pero cómo sabe que he visto algo? A lo mejor lee la mente. Me río para mis adentros.

- ¿Cómo sabes que vi algo? ¿Acaso lee la mente? - Pregunto solo por si acaso aunque como Keth se ríe disimuladamente.

- Por favor responde, es necesario saberlo.

- Está bien. Me vi a mí luchando con un chico.

- ¿Cómo era el chico?

- Era... un momento vengo ahora. - Me voy corriendo dejándolos extrañados. Llego a mi habitacion, ¿dónde estaba el dibujo? Revuelvo todo pero nada, quito unos libros y ayhi está, ¡al fin! Bajo corriendo lo más rapido que puedo y llego, cansada pero llego. Les enseño el dibujo.

- Es este. Cuando acabé el desayuno mi mano fue sola a dibujarlo.

- Cuando te vino el mareo antes de bajar las escaleras, ¿también le viste a el? - Me pregunta con un tono un poco molesto, pero tengo que decirle la verdad.

- Sí.

- ¿En qué posición os encontrabais en la visión? - La tía me ha encarcelado, ya no hay salida, tengo que decirselo. - Cogidos de la mano y yo apoyada en su hombro. - Keith abre mucho los ojos.

- Lo que me temía, seguramente era tu novio.

- ¿Pero cómo lo sabes? - Esta mujer me sorprende por momentos.

- Cuando te dan un anillo, siempre vas a ver a la persona más importante para ti de tu pasado.

- A lo mejor era mi hermano.

- ¿Acaso se te parece en algo?

- La verdad es que no.

- Si me disculpais voy a dar un paseo por el bosque, necesito tomar el aire.

- Keith... - Se está alejando demasiado así que corro tras el - ¡Espera! - Llegamos al bosque y nos estamos adentrando. - Keith por favor, ¡para! - No me hace caso. No me queda más remedio, lo agarro de la camisa. Se para y se gira. Su cara solo muestra dolor.

- Ya he tomado una decision, te tengo que olvidar.

- No, ¿por qué? Yo nisiquiera conozco a ese chico.

- Porque perdiste la memoria pero cuando la recuperes vas a volver a quererle

martes, 22 de octubre de 2013

CAPITULO 6

      El beso es, no puedo explicarlo, lo más maravilloso del mundo. Estaría todo el día así pero él se aparta y me sonríe, yo le sonrio, ¿por qué se apartaría?

- Tenemos que bajar, mi tía me dijo que no estuviera mucho tiempo aquí, que tenía que llevarte a junto suya.

- Ah vale, vamos. - Que alivio, pensaba que no le había gustado el beso.

        Me coge de la mano y salimos de la habitación cuando de repente siento un mareo. Entre todo el dolor puedo ver una imagen, dos personas están en la misma postura en la que estamos ahora keith y yo, una de las personas soy yo mientras que la otra, ¡es la de mi dibujo!

- ¿Estás bien? Lauren por favor responde.

- Sí, estoy bien.

- ¿Qué ha pasado?

- Sólo fue un mareo, no es nada. - No parece muy convencido pero lo deja pasar. Ahora sí nos ponemos en marcha.

    Veo a la tía apoyada en la pared del jardín trasero, allí casi nadie va.

- Hola, por fin, ¿por qué habeis tardado tanto?

- Es que me dio un mareo. - Abre los ojos de par en par.

- Bueno - Dijo volviendo a su forma normal. - Keith, quiero que enseñes a pelear a Lauren. - ¿Pelear? ¿He oido bien? No entiendo nada.

- ¿Pero qué pasa con lo de la memoria? Además, ella ya sabe pelear.

- Por favor Keith no repliques.

- De acuerdo, empezamos. ¿Qué arma te gusta más?

- No se, después del arco quizás la espada.

- Bien.Vengo ahora.

       Al cabo de un rato llega con una espada preciosa. Es azul turquesa con una empuñadura de oro, y grabado en el oro hay  una gran rosa.

- Toma, es la única que encontré.

- No puedo usarla es demasiado bonita y no quiero romperla.

- Tranquila, romper una espada no es tan fácil, las pelis mienten mucho.

    Cojo la espada y me pongo en la posición que me dice keith, ataco pero esto se me da muy mal, él no tarda en ponerme su espada en mi cuello y justo en ese momento, volvió a pasar, otro mareo pero esta vez pude verme luchando ágilmente con, otra vez el de mi dibujo, pero ¿quien es?

miércoles, 16 de octubre de 2013

CAPITULO 5

      El desayuno siguió en silencio. ¿Cómo se atreve alguien a quitarme mis recuerdos? Y ahora la cuestión más importante, ¿quién era yo antes del accidente? ¿Podré saberlo alguna vez?

      Me levanto de la silla y me voy a mi habitación.

- ¿A dónde vas?

- A mi habitación, necesito estar un tiempo sola.

- Pero...

- Déjala Keith. - Le corta agarrándolo del brazo. Doy media vuelta y me voy.

   Entro en la habitación y me siento en el escritorio. Cojo un papel, un lápiz y me pongo a dibujar. No sé qué dibujo, tampoco sabía que dibujaba tan bien, es como si el lápiz se moviera solo. Cuando me fijo bien  me quedo con la boca abierta, he dibujado a un chico, que ocupa todo el folio, un chico muy guapo con unos ojos rasgados y el pelo ondulado. Mi mano se va sola al color marrón y pinta el pelo, luego suelta el color y va hacia el verde y pinta sus ojos. Su mirada es como si me mirara con cariño y amor y una pequeña sonrisa se asoma entre sus labios. Asustada guardo el folio entre unos libros, ¿cómo es posible que dibujara a un chico tan decidida sin antes conocerlo? y si lo conociese, ¿quién es?

    Llaman a la puerta y el sonido de los goles me quita de mis pensamientos.

- ¿Quién es?

- Soy yo, Keith.

- Pasa, tú ya no tienes ni que pedir permiso.

    Entra por la puerta, coge una silla y se siente en frente mía.

- ¿A qué viene esa cara tan seria? Si supiera que te pondrías así no te lo decía, solo quería que lo supieras.

- Tú no tienes la culpa, es solo que no lo doy procesado. - Me abraza y me hundo en su pecho tranquilizándome con sus latidos.

- ¿Mejor?

- Sí, gracias. - Levanto la cabeza y ahí está él mirándome fijamente con una sonrisa tranquilizadora. Está tan cerca que no puedo evitarlo y mis labios se funden con los suyos en un beso.

miércoles, 9 de octubre de 2013

CAPÍTULO 4

    Estoy un poco asustada pero me atrevo a dar los pasos necesarios para bajar la escalera.

- Por favor Lauren, ven, hay una cosa muy importante que debes saber - Me dice Keith cuando me encuentro frente a ellos. ¿Qué está pasando? Ya sabía yo que quedarme en un pueblo era una mala idea.

- ¿Qué ocurre?

- Hay una cosa muy importante que necesitamos saber sobre ti.

- ¿El que?

- Tienes que contarnos todo lo que sepas sobre tu pasado y sobre ti misma, todo.

- ¿A qué viene esta pregunta?

- Es muy importante, por favor.

- De acuerdo. Yo soy Lauren, tengo 19 años, vivo en el bosque... - No me acuerdo de nada más, ¿cómo es posible?

- ¿Eso es todo lo que sabes?

- Sí... - Keith mira a su tía. Parece verdaderamente asustado, pero ¿por qué? ¿No es normal olvidarse de tu pasado? ¿Eso no le pasa a cualquiera? - ¿Qué ocurre? ¿Por qué os mirais así?

- Porque quien te dio ese anillo te ha borrado la memoria.

- ¡¡¡¡¿Qué?!!! ¿Cómo sabéis eso?

- Porque a mí tambien me dieron uno. - Dice la tía.

- Pero...

- Sé que estás confundida pero es verdad, hay unos anillos blancos que te absorben la memoria y cada vez que te olvidas de algo se va poniendo más negro hasta que se vuelve del tono mas negro que existe, se vuelve del color del vacío.

- ¿Y no hay forma de recuperar la memoria?

- Eso es lo estaba hablando con Keith despues de contarle lo del anillo. Creo que ya sé como pero no estoy segura. Para eso voy a necesitar tu máxima concentración y que recuerdes una única cosa. Para conseguirlo necesitarás la ayuda de Keith.

- ¿Qué tengo que recordar?

- No te lo voy a decir, cuando pase te darás cuenta.

- Pero...

- Ahora desayuna y deja que tu cerebro recopile estos datos. Admitir esto es algo muy duro y nada fácil.

lunes, 7 de octubre de 2013

CAPITULO 3

    Seguimos caminando en silencio, cada uno metido en sus propios pensamientos hasta que una niña viene corriendo y se lanza a los brazos de Keith.

- ¡Hola pequeñaja!

- ¡¡¡Hola keith!!! - Le da un fuerte beso en la mejilla y se dirige hacia mi. - ¿Quién es ella? ¡No me digas que es johana!¿Como es posible?

- Yo no soy Johanna.

- Claro que lo eres, ¿no te acuerdas de mí?

- Jenny, ella no es Johanna, es Lauren, una amiga mía.

- Esta vez no voy a picar Keith, siempre me andas gastando bromas. 

Refunfuñada se fue a junto su madre que estaba a pocos metros de nosotros. Cuando vio a su hija así, preguntó que pasaba. La niña me mira y abre los ojos como platos. Viene hacia aquí, ¿pero qué pasaba? ¿Por que le molestó tanto que fuera esa tal Johanna?

- Lo siento pero yo no soy Johanna.

- No vengo por eso, ya sé que no eres ella. Vengo por otra cosa, tu anillo.

- ¿Por el anillo? - Salta keith - ¿Solo te fijas en el anillo? Es un simple anillo.

- Keith, no es un simple anillo. ¿De qué color era antes el anillo?

- Blanco, ¿por qué?

- Oh no blanco y ahora está negro, no es posible, pobrecita, ¿por qué le habrán hecho eso?

- Lauren nos vamos, creo que mi tía te está asustando un poco. - Me agarra del brazo y me aleja de ella.

- Keith,espera, es importante. - Dijo gritando, pero él la ignoró y me siguió  llevando lejos.

- Lo siento por mi tía, no sabía que pasaría esto.

- Tranquilo, no importa.

- De acuerdo.

    Me acuesto en la cama y me pongo a pensar, ¿cómo sabía la tía de Keith que mi anillo era blanco? Es muy raro pero aún así me consigo quedar dormida.

~

   Al día siguiente me levanto y bajo a tomar el desayuno pero allí se encuentra ella, la tía de Keith. No parece tan loca como ayer pero aún así me pregunto si podrá responder a mis preguntas y que querrá.
    

miércoles, 2 de octubre de 2013

CAPITULO 2

            Me levanto de la cama y tardo unos segundos en acordarme lo que pasó ayer y en saber donde estoy. Me preparo y salgo de la habitación. Llego a la cafetería del hostal y ahí se encuentra el chico de ayer. Hoy lleva una camiseta blanca un poco floja, unos pantalones y unos zapatos normales y corrientes. Está hablando con el dueño del hostal en la barra, ¡oh no, me acaba de ver! ¿Se habrá dado cuenta de que le estaba mirando?

-Buenos días. - Le devuelvo el saludo. - Ven, sentémonos en esta mesa, tenemos que hablar. - ¿Qué habrá pasado? ¿Hice algo mal? Me siento enfrente de él. Tiene una mirada demasiado seria, estoy empezando a ponerme nerviosa.

- Bien, aquí va la cuestión. Llevamos dos días siendo amigos y aún no me has dicho tu nombre - Uf qué susto, pensaba que era cualquier otra cosa menos eso. Le veo una media sonrisa en la boca, será... Aunque a mí se me escapa otra sonrisa.

- Soy Lauren, encantada de conocerte.

- Yo soy Keith. No me lo puedo creer.

- ¿Y ahora que pasa? ¿Me vas a volver a dar otro susto?

- Que va; sólo me sorprendió el haberte sacado una sonrisa. - Me quedé paralizada, no me acuerdo de la última vez que me sacaron una sonrisa.

- ¿Estás bien?

- Sí, tranquilo. Solo estaba pensando.

-De acuerdo. Bueno, ahora te voy a enseñar el pueblo.

- Vale.

      Me enseñó todo el pueblo, no se si me acordaré de tantos lugares. Pensé que era un pueblo pequeño
Hasta que llegó a una casa enorme.

-Esta es mi casa.

- ¡Un momento! ¡No me has dicho que eras el príncipe!

- ¿Habría alguna diferencia?

- No, pero...

- Entonces ya está.

- Pero...

- Shhh. - Me pone un dedo en la boca para callarme, noto que me estoy poniendo roja, nuestras caras están a centímetros. Se aparta, me coge de la mano y seguimos paseando. Estuvimos charlando de todo tipo de cosas para conocernos mejor durante el resto de la mañana.

- ¿Estás casada? - Esta pregunta me acaba de dejar patidifusa, ¿a qué viene ahora? No lo entiendo.

- ¿¡Qué!? ¿A qué viene esta pregunta? ¡Claro que no!

- Es que tu anillo se parece mucho al de una casada. - Me paro a mirar mi anillo. Está mas oscuro que de costumbre.

- Que raro...

- ¿Qué pasa?

- Mi anillo al principio era blanco y ahora es negro. No me fijé hasta ahora pero tranquilo, no estoy casada, o por lo menos no me acuerdo. 

lunes, 30 de septiembre de 2013

CAPITULO 1

    La luz del sol pasa a través de la ventana de mi cabaña y me despierta, volvemos a la rutina. Es una tortura saber que todo lo que significaba algo en tu vida lo odies de la noche a la mañana, que no te importe absolutamente nada. ¿Para qué seguir viviendo esta vida? Sigo esperando en este bosque a que suceda algo que cambie mi vida, pero nada, llevo un año sin respuestas. No sé cuánto podré aguantar...

    Me levanto de la cama y voy a cazar. Veo un ciervo y lo persigo en silencio. Se aleja demasiado de la zona explorada pero aun así lo sigo ya que va a empezar el invierno y no puedo permitirme dejarlo escapar. Se mete por un gran claro, se oye un ruido. No puede ser, ¡se escapa! No puedo hacer nada así que vuelvo a mi casa, pero... ¿por dónde era?

Intento buscar mis huellas pero nada,¡por qué tendré que ser tan cautelosa! Me estoy alejando demasiado, ¿se puede saber donde estoy? Sigo caminando sin rumbo. Paso una fila de árboles y ...¡Un pueblo! Genial - sarcasmo -,toda mi vida escapando de los pueblos y va y me encuentro con uno. Como no tengo nada que hacer y ya se está haciendo de noche, entro en el pueblo escondida para ver si puedo pasar la noche aquí.

   Es un pueblo muy bonito y toda la gente parece contenta riendo por todos lados. Puede que sea bonita pero no podré aguantar mucho tiempo más escondida. Me doy la vuelta para irme lo antes posible.

-¡Espera! - Hago caso omiso de lo que dice el chico de atrás. - ¡No te vayas!

    Me giro y lo miro a los ojos, la verdad es que es muy guapo. Es rubio con el pelo corto a los lados y la parte central despeinada. Sus ojos son azules y verdes a la vez y a través de la camiseta se le nota su cuerpo musculoso. Me esfuerzo por no ponerme roja y mantengo mi voz firme.

- ¿Qué quieres?

- ¿A dónde vas?

- ¿Solo me parabas para decirme eso?

- Es que me parece raro que te vayas al lado contrario del pueblo. Si eres nueva en el pueblo hay un hostal cerca a muy buen precio si el dinero es tu problema.

- Ese no es mi problema. - Le digo más calmada. - Llegué a este pueblo por equivocación y ahora tengo que volver a casa.

- Es mejor que te quedes en el pueblo esta noche, el bosque puede ser peligroso cuando se oscurece.

- Creo que me puedo cuidar solita, ¿o acaso no ves mis armas?

- Eres muy terca, ¿lo sabías?

- Y tú muy persistente. Si me disculpas me voy. - Doy dos pasos cuando me agarra de la mano. Me giro.

- Por favor, no quiero que te pase nada. Si no te quedas, te seguiré hasta tu casa para que no te pase nada. - Tenía que decirle que sí porque si no descubriría que no sé por dónde queda mi casa.

- De acuerdo me quedaré.

- Gracias. - Me lleva a un hostal, lo paga y me dirige hacia mi habitación.

- Buenas noches.

- Buenas noches. ¿Puedo hacerte una pregunta?

- Claro.

- ¿Por qué quieres protegerme tanto?

- Porque eres muy parecida a ella. - Susurra más hacia él que hacia a mí. No lo entiendo,¿quién es ella?

- Bueno ahora descansa. - Volvió a poner esa sonrisa tan bonita, en el fondo la echaba de menos. Asiento y cierro la puerta.