domingo, 1 de enero de 2017

CAPÍTULO 11

 Nos separamos y le sonrío, él me sonríe de vuelta. Luego el día lo pasamos juntos hablando de tonterías, dándonos besos... en pocas palabras, uno de los mejores días de mi vida.
- Keith
- ¿Si?
- ¿Quién es ese chico? - Me suena de algo pero no sé de qué, a lo mejor de haberlo visto en algún momento paseando por algún lado.
- No se, nunca le había visto. - Vale, esto es raro. Nada mas decir esto, Keith me agarra del codo suavemente y me lleva rápido de aquí. Esto es aún más raro.
  Me lleva a una plaza redonda que está en el medio del pueblo y nos sentamos en un banco. Me da la sensación de que sí conoce a ese chico, y si lo conoce... ¿por qué me lo quiere ocultar?
- ¿De verdad que no lo conoces?
- No, es la primera vez que lo veo. - Dice tranquilo pero como lo conozco sé que está nervioso por la forma en la que me mira.
- Bueno, confío en ti. - Le digo para darle remordimientos y que me lo diga de una vez por todas, pero nada, se queda callado. Pasan los minutos en un silencio bastante incómodo.
- Bueno, se hace tarde y tengo una sorpresa para ti.
- ¿Una sorpresa?
- Mejor dicho, un regalo.
- ¡Oh! ¡Me encantan los regalos!
- Estoy seguro de que te va a encantar. - Me dice con una gran sonrisa.
  Nos levantamos, me coge de la mano y me lleva por las calles del pueblo hasta que para delante de un edificio. Con las llaves abre la puerta y subimos al tercer piso. Abre la puerta que pone la letra "B" y entramos.
- Te presento a tu nueva casa.
- ¿Estás de broma no? ¡Es genial! Muchas gracias. ¿Pero no fue muy caro?
- El dinero no es importante. - Le abrazo.
- Muchas gracias de verdad. 
- De nada.
  Me enseña todo el apartamento hasta que llaman a la puerta. ¿Quién podrá ser? Abre la puerta y vemos a la tía de Keith bastante apresurada.
- He llegado lo antes que pude. Keith, tengo que hablar contigo.
Empiezan a hablar, intento no entrometerme pero me es imposibe no escuchar: llegóes élque vamos a hacer?  Pasan unos minutos y llega Keith a junto mía.
- Laurel, tenemos que salir. Pasó algo en... en el gobierno de... de mi padre. Nos vemos mañana. - Me da un beso rápido y se va con la tía. Esto sí que es lo más extraño del día.

lunes, 26 de diciembre de 2016

CAPITULO 10

No sé qué hacer. Llegué a la conclusión de que el que murió fue el chico, no yo, porque sino, ¿cómo es que ahora estoy viva? Termino de cenar y voy a buscar a Keith que hoy no desayunó conmigo, tengo que decirle todo esto. Lo veo de espaldas y voy a junto suya.
- ¡Keith!
- ¡Lauren! Lo siento por no poder desayunar contigo, es que tenía que entregar unos papeles
- Ah, no pasa nada, pero tengo que contarte algo muy importante.
- Ven, vamos a un sitio más tranquilo. - Me agarra de la mano y me lleva a un parque donde casi no hay nadie, nos sentamos en un banco. - dime, ¿Qué pasa?
- Estuve dándole vueltas a mi sueño y creo que el que murió fue el chico.
- Yo tambien estuve pensando con mi tía y creemos que ya tenemos la respuesta.
- ¿Si?
- ¿Estás segura de querer escucharla?
- Sí, com ya sabes, no soporto vivir en la ignorancia.
- Lo que pasó fue esto: tú y el chico estabais enamorados y por alguna razón, él sabía que iba a morir; entonces te dio el anillo para que te olvidases de él y seguramente no sabía que también hacía que te olvidases de todo tu pasado.
- ¡¿Que?! Estás de broma, ¿no? Yo no puedo estar enamorada de él, quien me gusta eres tú.
- ¿Yo?
- Olvida lo que dije
- No puedo olvidarlo porque a mi también me gustas. - Entonces coloca las dos manos en mi cara, me atrae hacia él haciendo que nuestros labios se junten.

domingo, 10 de noviembre de 2013

CAPITULO 9

- Pero si estoy casada, ¿dónde está el anillo de compromiso?

- Yo creo que tu anillo de compromiso es el anillo del olvido.

- Tienes razón Keith, pero lo más importante del sueño no es el anillo sino la sangre.

- ¿Cómo puede ser lo más importante?

- Creo que ya se por dónde está yendo tu tía, a lo mejor la razón de la sangre es lo que dio lugar a que me dieran el anillo.

- ¿Y si la sangre es del soldado?

- Keith, habrá que esperar al siguiente sueño para saberlo.

- Voy al hostal de nuevo, esto de que estoy casada es nuevo y tengo que centrarme. Intentaré descubrir algo más.

- Te acompaño.

    Llegamos arriba, me giro y le abrazo, él me responde apretándome ligeramente con esa decisión y firmeza que tiene.

- Tranquila, conseguirás superar esto, sé que lo harás. - Me besa, no se cuanto tiempo estuvimos besandonos y abrazandonos, aunque eso es lo que necesitaba, Keith, mucho Keith.

—Es mejor que vuelva, mi tía estará preocupada. - Asiento, me da un buenas noches, me besa en la frente y se va.

    No quiero dormir, no quiero volver a soñar y que me amargue lo que queda de día, aunque la verdad es que siento curiosidad pero da igual. Intento mantenerme despierta toda la noche pero es muy difícil, es como si el sueño te absorviera, como unos brazos negros que te atrapan y no te dejan salir. Estoy revelándome de este sueño, es horrible, pero cuando el momento se acaba llega la paz, en este caso, dormir.

    Veo al soldado salir de la casa con la espada manchada de sangre, luego negro, no aparece nada mas.

     Me despierto confundida, más confundida que del antiguo sueño aunque este fuera más corto. Ahora sé con certeza que alguien de la choza murió, mi «marido» o yo, pero si la muerta soy yo, ¿ahora mismo quién o qué soy?

viernes, 1 de noviembre de 2013

CAPÍTULO 8

- Eso nunca va a pasar porque yo ya quiero a alguien y recuperar la memoria no va a significar no quererte, sólo saber quién es ese chico y ya está. - Justo cuando acabo de hablar me besa como nunca antes lo había hecho. Ese beso contiene todos nuestros sentimientos más escondidos. Los dos necesitábamos esto, sentirse querido y como pasa en todas las películas y libros, que nada ni nadie nos pueda separar.
     Volvemos al anochecer, yo apoyada en su hombro. Al llegar a la habitacion me da las buenas noches y me meto en la cama. La noche fue tranquila y así fueron pasando las semanas.

Empiezo a desesperarme, ¿por qué no hay mareos? Tiene que haberlos para recuperar la memoria, pero nada, a la tía tampoco se le ocurre nada para que vuelvan, no sabemos que más intentar.

No puedo dormir.Sigo dandole vueltas en mi cabeza, intentar responder a mis preguntas sobre mi pasado. Como no voy a poder dormir cojo el dibujo, lo miro, ¿quién podría ser? Es como si mi cuerpo me empujase a saber más pero mi cabeza no puede. Al final el cansancio hace que cierre los ojos y caiga en un profundo sueño.

      Me encuentro corriendo y llego a un pueblo en el que veo a un chico y corro a sus brazos. Él se gira sorprendido pero al verme sonríe ampliamente y me besa. Dice algo que no logro entender muy bien pero hay unas palabras sueltas que sí que capto, casarte conmigo y yo digo si. Me tiende un anillo y luego le abrazo. Después de todo sí que estoy casada. Luego solo veo negro y cuando se empieza a ver mejor puedo distinguir a un policía a caballo que se dirige a mi casa. Después vuelve a verse negro pero con una mancha de sagre en el medio.

Oigo un ruido y me despierto, tengo que contárselo a Keith y la tía, tengo que saber lo que significa este sueño. Bajo las escaleras corriendo pero no están abajo, deben de estar en la casa de Keith, me da un poco de vergüenza pero armándome de valor decido ir hacia allí. Su casa es enorme, tal y como la recordaba. Llamo a la puerta y me abre Keith.

- Hola, ¿qué haces aquí? Pensaba que estabas durmiendo.

- Tengo que hablar contigo y con tu tia.

- De acuerdo pero, ¿pasó algo malo?

- No sé si es malo pero tenéis que saberlo y ayúdarme.

- Vale, siéntate, voy a buscar a mi tía. - Llegan y se sientan enfrente mía, les cuento mi sueño con sumo detalle.

- ¿Qué creéis que puede significar?

- Que tu supuesto marido te ha quitado la memoria y alguien resultó herido, eso está más que claro. - ¿¿¿¡¡¡¡QUE!!!???¿Como es posible que tu marido te quite la memoria?¿Por qué haría algo así? Y la sangre, ¿de quién sería?


jueves, 24 de octubre de 2013

CAPITULO 7

     Por fin se me va el mareo y se me aclara la vista. Estoy tumbada en el suelo con la tía mirándome tranquila y Keith muy preocupado.

- ¿Que viste? - Me pregunta la tia. ¿Pero cómo sabe que he visto algo? A lo mejor lee la mente. Me río para mis adentros.

- ¿Cómo sabes que vi algo? ¿Acaso lee la mente? - Pregunto solo por si acaso aunque como Keth se ríe disimuladamente.

- Por favor responde, es necesario saberlo.

- Está bien. Me vi a mí luchando con un chico.

- ¿Cómo era el chico?

- Era... un momento vengo ahora. - Me voy corriendo dejándolos extrañados. Llego a mi habitacion, ¿dónde estaba el dibujo? Revuelvo todo pero nada, quito unos libros y ayhi está, ¡al fin! Bajo corriendo lo más rapido que puedo y llego, cansada pero llego. Les enseño el dibujo.

- Es este. Cuando acabé el desayuno mi mano fue sola a dibujarlo.

- Cuando te vino el mareo antes de bajar las escaleras, ¿también le viste a el? - Me pregunta con un tono un poco molesto, pero tengo que decirle la verdad.

- Sí.

- ¿En qué posición os encontrabais en la visión? - La tía me ha encarcelado, ya no hay salida, tengo que decirselo. - Cogidos de la mano y yo apoyada en su hombro. - Keith abre mucho los ojos.

- Lo que me temía, seguramente era tu novio.

- ¿Pero cómo lo sabes? - Esta mujer me sorprende por momentos.

- Cuando te dan un anillo, siempre vas a ver a la persona más importante para ti de tu pasado.

- A lo mejor era mi hermano.

- ¿Acaso se te parece en algo?

- La verdad es que no.

- Si me disculpais voy a dar un paseo por el bosque, necesito tomar el aire.

- Keith... - Se está alejando demasiado así que corro tras el - ¡Espera! - Llegamos al bosque y nos estamos adentrando. - Keith por favor, ¡para! - No me hace caso. No me queda más remedio, lo agarro de la camisa. Se para y se gira. Su cara solo muestra dolor.

- Ya he tomado una decision, te tengo que olvidar.

- No, ¿por qué? Yo nisiquiera conozco a ese chico.

- Porque perdiste la memoria pero cuando la recuperes vas a volver a quererle

martes, 22 de octubre de 2013

CAPITULO 6

      El beso es, no puedo explicarlo, lo más maravilloso del mundo. Estaría todo el día así pero él se aparta y me sonríe, yo le sonrio, ¿por qué se apartaría?

- Tenemos que bajar, mi tía me dijo que no estuviera mucho tiempo aquí, que tenía que llevarte a junto suya.

- Ah vale, vamos. - Que alivio, pensaba que no le había gustado el beso.

        Me coge de la mano y salimos de la habitación cuando de repente siento un mareo. Entre todo el dolor puedo ver una imagen, dos personas están en la misma postura en la que estamos ahora keith y yo, una de las personas soy yo mientras que la otra, ¡es la de mi dibujo!

- ¿Estás bien? Lauren por favor responde.

- Sí, estoy bien.

- ¿Qué ha pasado?

- Sólo fue un mareo, no es nada. - No parece muy convencido pero lo deja pasar. Ahora sí nos ponemos en marcha.

    Veo a la tía apoyada en la pared del jardín trasero, allí casi nadie va.

- Hola, por fin, ¿por qué habeis tardado tanto?

- Es que me dio un mareo. - Abre los ojos de par en par.

- Bueno - Dijo volviendo a su forma normal. - Keith, quiero que enseñes a pelear a Lauren. - ¿Pelear? ¿He oido bien? No entiendo nada.

- ¿Pero qué pasa con lo de la memoria? Además, ella ya sabe pelear.

- Por favor Keith no repliques.

- De acuerdo, empezamos. ¿Qué arma te gusta más?

- No se, después del arco quizás la espada.

- Bien.Vengo ahora.

       Al cabo de un rato llega con una espada preciosa. Es azul turquesa con una empuñadura de oro, y grabado en el oro hay  una gran rosa.

- Toma, es la única que encontré.

- No puedo usarla es demasiado bonita y no quiero romperla.

- Tranquila, romper una espada no es tan fácil, las pelis mienten mucho.

    Cojo la espada y me pongo en la posición que me dice keith, ataco pero esto se me da muy mal, él no tarda en ponerme su espada en mi cuello y justo en ese momento, volvió a pasar, otro mareo pero esta vez pude verme luchando ágilmente con, otra vez el de mi dibujo, pero ¿quien es?

miércoles, 16 de octubre de 2013

CAPITULO 5

      El desayuno siguió en silencio. ¿Cómo se atreve alguien a quitarme mis recuerdos? Y ahora la cuestión más importante, ¿quién era yo antes del accidente? ¿Podré saberlo alguna vez?

      Me levanto de la silla y me voy a mi habitación.

- ¿A dónde vas?

- A mi habitación, necesito estar un tiempo sola.

- Pero...

- Déjala Keith. - Le corta agarrándolo del brazo. Doy media vuelta y me voy.

   Entro en la habitación y me siento en el escritorio. Cojo un papel, un lápiz y me pongo a dibujar. No sé qué dibujo, tampoco sabía que dibujaba tan bien, es como si el lápiz se moviera solo. Cuando me fijo bien  me quedo con la boca abierta, he dibujado a un chico, que ocupa todo el folio, un chico muy guapo con unos ojos rasgados y el pelo ondulado. Mi mano se va sola al color marrón y pinta el pelo, luego suelta el color y va hacia el verde y pinta sus ojos. Su mirada es como si me mirara con cariño y amor y una pequeña sonrisa se asoma entre sus labios. Asustada guardo el folio entre unos libros, ¿cómo es posible que dibujara a un chico tan decidida sin antes conocerlo? y si lo conociese, ¿quién es?

    Llaman a la puerta y el sonido de los goles me quita de mis pensamientos.

- ¿Quién es?

- Soy yo, Keith.

- Pasa, tú ya no tienes ni que pedir permiso.

    Entra por la puerta, coge una silla y se siente en frente mía.

- ¿A qué viene esa cara tan seria? Si supiera que te pondrías así no te lo decía, solo quería que lo supieras.

- Tú no tienes la culpa, es solo que no lo doy procesado. - Me abraza y me hundo en su pecho tranquilizándome con sus latidos.

- ¿Mejor?

- Sí, gracias. - Levanto la cabeza y ahí está él mirándome fijamente con una sonrisa tranquilizadora. Está tan cerca que no puedo evitarlo y mis labios se funden con los suyos en un beso.